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G.I.P.T.M. España: octubre 2016

domingo, 16 de octubre de 2016

La Cueva del suicida Almanegra

Categoría: Investigaciones


La leyenda de Almanegra se forja en la Cueva de Urallaga de Galdames, un enorme arco natural que se abre en las calizas de los montes de Grumerán.
Entre los siglos XIX y XX fue una mina de hierro que hizo prosperar el barrio de Urallaga. En su interior se refugia la Ermita de la Magdalena citada ya en el siglo XVIII. Siempre tuvo fama, más ahora porque en su interior, aseguran que pena el alma del suicida Almanegra
Leyendas e historias referentes a la mina de la época del siglo XX no se recopilaron apenas. 
Pudimos encontrar publicaciones sobre la ermita de Santa Magdalena:
  • Es un edificio modesto, cerrado, que se arruinó durante la guerra y fue restaurado en el año 1942. 
  • En 1906, durante una huelga, mineros anarquistas destruyeron la imagen de la virgen a tiros. 
  • En 1935, otro minero dinamitó la ermita en represalia tras perder una fortuna jugando a las cartas, cuando encomendó esa partida a la Virgen.. 
Las historias recopiladas o transformadas en forma de novela son del siglo XIX y tienen un cierto grado de referencia a contenido mitológico y leyendas con fondo de acontecimientos reales. 

Se trata por ejemplo de leyendas relacionadas con Mari y ubicadas en la zona de Urallaga, Galdames, recopiladas por Barandiaran 1979 y de historias acerca de un tal "alma negra" suicida que vaga como espanto o espíritu errante por esa misma zona. 

Estas últimas historias fueron recopiladas en el siglo XIX por el escritor encartado Antonio Trueba, oriundo de Galdámes (1819-1889), que lo cuenta en su libro 'De Flor en Flor'..

Las leyendas recopiladas procedentes del siglo XX tienen una referencia parcial a ello, pero también hay nuevos componentes. Según informantes existe la creencia en una Magdalena que baila con cascabeles delante la ermita y además se recopiló una jota significativa. Aparte, se cuenta que la fundación de la ermita originaria (en la campa de la Magdalena) se construyó a petición de los padres de una joven que tenía por nombre Magdalena y a la que un milagro salvó de caer por el precipicio que hace la cueva cuando intentaba suicidarse por causas de amor. Vecinos y mineros solían decir que era ella misma quien bailaba al son de sus cascabeles en la boca de la cueva.

Las creencias en apariciones sobrenaturales parecen ser ligadas a actuaciones inmorales por un lado que luego provocan apariciones de tipo "espanto" o espíritu vagante. O por el otro lado, tiene que ver con las connotaciones simbólicas de los lugares, con cierta continuidad, como forma de sincretismo religioso. Recientes referencias a apariciones de carácter sobrenatural parecen ser muy contados se cree que aparecieron símbolos, manchas en la pared, interpretado como ojos. Fé de ello da la necesidad de protección sobrenatural que proporciona la estatua de Santa Bárbara, patrona de los mineros, que vigila la entrada central.
La vida en la mina era dura, difícil, se habla también de comportamientos muy violentos entre ellos, peleandose cada dos por tres a puñetazos o navajazos por temas relacionados con el honor, la novia, el dinero, etc, De modo que entre los asesinatos y víctimas de derrumbes en una mina de estas características, confirman la actitud de los mineros ante la vida: La gente no tenía más ambición que estar allí, subsistir, hacer un poco de dinero, su huerta y allí con la huerta trabajando, subsistir; poder sacar adelante los hijos no había más aspiración en su vida, eso de un coche, teléfono, ... no había, comodidades ninguna, la sociedad de consumo no había llegado, entonces solo era trabajar y vivir al día.

Subiendo hacia la mina, pasamos por un antiguo barrio minero, del que solo quedan la cantina, hoy en dia restaurada y okupada, y un barracón del que solo quedan las paredes.
El único habitante de esas casas que pudimos encontrar se manifestó reacio a la historia de la mina, simplemente indicando su deseo de vivir solo en esos parajes, sin la visita de ningún otro ser humano, pero una persona que vivio por la zona nos pudo contar otra historia sobre los sucesos:
En la aceña vivio mi bisabuela, un dia, Tasio, su vecino, desapareció, la gente lo estuvo buscando pensando que le había pasado algo en el monte, pero encontraron los zapatos y la cachaba clavada a la orilla de la poza. Y ahora lo demas lo dejo en tu imaginación, pero puedes esperar allí a ver si sale del agua. Y si, es real que se suicidó allí.  
La poza a dia de hoy esta vallada, para que no entre nadie y evitar posibles accidentes, pero al ser una zona no vigilada, a veces se ve arrancada, y se puede acceder con cuidado al interior, naturalmente no pudimos evitar entrar a ver la poza y recordar a Tasio.
Después nos adentramos en la mina, con afán espeleólogo, para buscar indicios, y más aún, para conocer la mina en su totalidad, la temperatura era buena, por mas que nos adentrasemos no era necesaria chaqueta, el silencio atronador, la oscuridad más absoluta, se oía como goteaban las estalactitas, un rumor incesante nos hacía saber que un riachuelo atravesaba la cueva, y dentro, aún quedaban algunas construcciones, postes de luz que hacían siniestras siluetas iluminadas por nuestras linternas.
Pero lo mejor de todo era el techo, con oscuridad total si apagamos las linternas, pero con brillo fluorescente cuando le enfocabamos
La cueva era inmensa, había toboganes y chimeneas por todos lados que subían o bajaban, llevándote a niveles distintos, los pasos de los mineros, huecos tras huecos, quizas tenias que pasar de rodillas por un agujero en la pared y aparecias en otra sala inmensa, había varias marcas en las piedras señalando la salida para que la gente que se adentrase no se pierda, y lo mejor fue, en una gran antesala, en una cavidad de la pared, encontrarnos un belén encajonado.
Al anochecer es otro cantar. Los murciélagos vuelan a cientos en busca de insectos. Los búhos ululan y el bosque cruje de manera amenazadora. Es la supuesta hora de paseo del suicida Almanegra, condenado a vivir eternamente en la oscuridad de la caverna, pero que en noches de luna llena, se deja en algunas antesalas entrar un poco de luz de luna, gracias a las simas que la montaña posee.
De modo que sabemos a ciencia cierta, como reza el cartel de la ermita, que la tierra está bañada por la sangre del minero que la propia tierra fecundo, que hubo sucesos radicales de gran ira y violencia en su interior, que desapareció un hombre en la poza de la misma, una chica salvo su vida milagrosamente intentando suicidarse allí...

Si la leyenda de alma negra es un mito creado para atraer turismo a la misma o si es un suceso real, no lo hemos podido confirmar, pero podemos asegurar que mucho turismo tampoco quieren atraer, pues en los 40 minutos que hay de subida continuada no hay ni un solo punto de suministro de agua, sea fuente, manantial, o las varias depuradoras de agua o depósitos que en la subida se cruzan.

Tampoco es bienvenida la gente a su paso por el antiguo barrio minero, habiendo 2 perros sueltos, y estando todo el suelo lleno de huesos como podemos apreciar en las fotos.
*Debido a un fallo interno se eliminaron muchas imágenes, teniendo que volver a sacarlas el 22/01/2017.

jueves, 13 de octubre de 2016

El Palacio maldito de Güeñes

Categoría: Investigaciones


En la localidad de Güeñes (Vizcaya), se erige un viejo palacio, escenario de una antigua maldición. 
La muerte de su constructor, en el S.XVIII, hizo paralizar las obras, y algunos hablaron de que el óbito había sido provocado por un hechicero de Balmaseda. 

La desgracia se cernió sobre la familia y algunas personas de su entorno. 

Desde entonces el lugar ha quedado marcado por los supuestos lamentos que algunas personas aseguran haber escuchado surgir desde el interior del lugar. 
No hay mucha información sobre lo sucedido en la zona, divagaciones sobre maldiciones, un jorobado que vendió su alma al diablo, etc, etc, pero las investigaciones de La Tartana del Misterio han conseguido verificar:

El palacio inacabado que ha llegado hasta nuestros días se levanta, al parecer, sobre otra casona anterior, también propiedad de los Señores de Amézaga. 

A principios del siglo XVIII, Baltasar Hurtado de Amézaga y Unzaga, Marqués del Riscal de Alegre y General de España destacado en Flandes, invitó al monarca Felipe V, con quien mantenía amistad, a acudir a Güeñes y sentirse en la localidad como en su casa. 
General Baltasar Hurtado de Amézaga

El rey, airoso, le contestó que “no había en Güeñes hogar apropiado para alojar al Rey de España”. 
 Rey Felipe V de España

Para restituir su honor herido, Baltasar de Amézaga encargó en torno a 1708 a uno de los mejores arquitectos de la zona, Martín de Zaldúa, la construcción de un imponente palacio.

Antes de la conclusión del mismo, en 1720 el Marques de Amézaga murió y las obras se paralizaron

Seguidamente uno de los hijos de los Amézaga murió a causa de una enfermedad contagiosa.

Tras su muerte, sus ropas fueron regaladas al hijo de una familia vecina, quien pronto enfermó y acabó también muriendo, su madre, destrozada, acabó por perder la cabeza, desconsolada muchos cuentan que se la podía ver por las inmediaciones del palacio dando gritos desesperados, pero tras su muerte los gritos y lamentos siguieron escuchandose por todo Güeñes.
Pasaron los años y los 6 hijos de la familia Amézaga, todos arquitectos, quisieron continuar la labor de su padre, pero uno tras otro fueron muriendo conforme retomaban las obras sin que se pudiese dar término al proyecto de su padre: había nacido la leyenda del “Palacio de las Brujas”.

Contando su historia que otros nobles de la zona, empujados por la envidia que tenían del Marqués, hicieron magia negra contra él, unos relatan que vendieron su alma al diablo, otros que trataron con brujas para maldecir el Palacio, etc.

Con los siglos la obra inacabada terminó por abandonarse. La maleza cubrió sus muros y salones y, desde entonces, los vecinos del pueblo afirman escuchar escalofriantes ruidos y lamentos de mujer.
Algunos vecinos afirman que se oyen gritos, gemidos y pasos en el palacio durante las frías y oscuras noches invernales.

Se dice que en Güeñes y sobre todo en Zalla, son zonas llenas de tradiciones supersticiosas, sucedidos de brujas y demás leyendas escalofriantes. Verdad o mentira, lo cierto es que se elaboran historias para poder explicar lo inexplicable. Los fantasmas ayudan a entender, aunque sea a través de estremecimientos, lo que no se conoce y así nacen esas fábulas que a todos nos gusta escuchar porque, de algún modo, nos gusta pasar miedo.

Pasamos algunas noches bajo la siniestra silueta del tenebre palacio, pero lo único que se escuchaba era el aire silbando a su paso por grietas y ventanas, podemos asegurar que parecían gemidos, lamentos, y que para alguien no versado en el tema, sin ganas de seguir tales lamentos para encontrar su origen, habría sido bastante para salir corriendo gritando: FANTASMAAAAASSSSSS!!!.
Habitación Interior del Palacio

Fachada exterior
No podemos averiguar la leyenda negra que se cernio sobre su familia, sobre el propio Palacio, pero si podemos asegurar 2 cosas:
  1. El hijo murió a causa de una enfermedad contagiosa, sus ropas infectadas fueron donadas a otro niño, que por culpa de no desinfectar los ropajes, adquirió tal enfermedad, con su consecuente y trágico final.
  2. Los lamentos que se oyen en el silencio de la noche, es el viento incidiendo sobre zonas concretas que provocan un silbido débil y agudo, semejante a un lamento de dolor.