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G.I.P.T.M. España: El edificio encantado de Torrelavega.

jueves, 29 de septiembre de 2016

El edificio encantado de Torrelavega.

Categoría: Investigaciones



El edificio encantado de Torrelavega, en Cantabria, esta no es una investigación científica del G.I.P.T.M., pero voy a relatarla puesto que yo trabaje en esa época exacta en la discoteca que había frente a este edificio, la macrodiscoteca Royal Palace, y fui testigo de algunos hechos que cambiaron mi vida para siempre.

Pero antes permitidme poner aquí la noticia exacta publicada en el periódico de Cantabria: El Diario Montañés, para ver de qué hablo:

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Fuente: http://www.eldiariomontanes.es/torrelavega-besaya/201409/25/casa-fantasmas-20140925194059.html

Torrelavega. Centro de la ciudad. Los operarios de una constructora empiezan la jornada de mala gana. No por el trabajo en sí, sino por el lugar, un viejo edificio que ya les ha jugado alguna pasada desagradable. Están acostumbrados a lidiar con los peligros de los andamios y la maquinaria, pero no con riesgos metafísicos. Como cada día, las herramientas no aparecen donde las habían dejado la tarde anterior. Una pared recién revocada vuelve a estar desnuda. Los habituales ruidos son cada vez más inquietantes. Ya no quieren trabajar allí.

Los hechos no sucedieron exactamente así, pero esta es una recreación más o menos fiel de la leyenda que recorrió la capital del Besaya durante los años ochenta y noventa, domiciliada en el número 7 de la calle José Posada Herrera. Hoy en día se levanta sobre el mismo solar un nuevo edificio que solo conserva unos pocos elementos de su antecesor, cuyo estilo imita como homenaje y recuerdo de aquella modesta y orgullosa construcción de finales del XIX. Y quizá también a sus particulares inquilinos: unos espíritus burlones y algo inquietantes. Al menos así se manifestaron en los ochenta, cuando durante las obras de reforma se corrió la voz de que en aquella dirección, cuyos bajos habían alojado durante décadas las instalaciones de Muebles Argüello, sucedía algo raro.

Una vez cerrada la mueblería sus propietarios vendieron un edificio cuyas plantas superiores se distribuían en varias viviendas de alquiler a una empresa que barajaba acondicionarlo para fines académicos, pero el proyecto no salió adelante y el edificio se quedó vacío y sin atención durante década y media.
Pasado ese tiempo, las instalaciones comenzaban a amenazar ruina y el Ayuntamiento ordenó su rehabilitación, alumbrando sin querer la historia de la casa de los fantasmas. Según cuenta la leyenda, fue en el preciso momento en que comenzaron las obras cuando, quizá molestos por el trajín de los andamios, los supuestos (y paranormales) habitantes del edificio empezaron a manifestar su presencia. Pronto se corrió la voz de que sucedían cosas raras, en especial entre los operarios que trabajaban en sus muros.

Siempre según fuentes secundarias, sin ningún un testimonio directo que avalara las afirmaciones pero con un permanente eco en la ciudad, pronto se corrió la voz que en el edificio se podía ver a una mujer vagando sin rumbo y siluetas que recorrían los pasillos. Además, se habían escuchado llantos de niños y ya era un secreto a voces que las herramientas de los obreros cambiaban pertinazmente de lugar.

La hipótesis del despiste pasó así a la de la broma, pero dio un salto al estadio de la parapsicología cuando un buen día (de nuevo en una narración apócrifa) los operarios observaron ojipláticos que parte del trabajo de la jornada anterior estaba de nuevo sin hacer. Como si se hubiera viajado atrás en el tiempo o algún espíritu burlón se hubiera dedicado a boicotear su labor. Afortunadamente Amenábar no había rodado aún ‘Los otros’ en Las Fraguas, porque el argumento parece arrancado de su guión; como si los fantasmas quisieran dejar claro que aquella era su casa o el alter ego de Nicole Kidman y sus niños cuasi albinos se hubieran mudado del Palacio de los Hornillos a la capital del Besaya.

En un contexto que invitaba al desasosiego, algunos torrelaveguenses recordaron entonces que mucho tiempo atrás un hombre se había ahorcado en aquel edificio. También se manejó la hipótesis de que fue escenario de un crimen. Un vecino autoproclamado espiritista se unió a la fiesta asegurando que, efectivamente, aquel lugar albergaba algo que trascendía a lo humano, como un edificio Dakota en versión cañí, pero lo único que estaba claro es que muchos años atrás había servido como casa de citas.

Como en cualquier buena leyenda urbana, a nadie se le ocurrió enfrentar la teoría de lo paranormal a la Navaja de Ockham y nadie reparó tampoco en la hipótesis del bulo. Como en cualquier buena leyenda urbana, nadie la cotejó. De los obreros que supuestamente perdían herramientas, veían deshecho su trabajo y oyeron gritar a niños y llorar a mujeres no hay ninguna noticia.
Al final las dificultades técnica y económicas que traía consigo la restauración recomendaron cambiar el plan y optar por la demolición de buena parte de la estructura para levantar una nueva construcción. Y cuando los viejos muros cayeron heridos de muerte sus fantasmas quedaron enterrados entre los escombros.

Sin embargo, todavía unos cuantos torrelaveguenses y las hemerotecas recuerdan aquella historia. Tal vez, incluso, aquellos espíritus sigan buscando vivienda o incluso hibernen en la misma dirección. Al fin y al cabo esos mismos obreros a los que nadie buscó tampoco han desmentido la historia. Y del mismo modo que hay quien asegura que Florispán sigue viviendo en el Río de la Pila, parece difícil adivinar por qué sus colegas de Torrelavega iban a ser menos.

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Bien, recuerdo el ver las obras, escuchar todas las noches de los fines de semanas historias, algunas contadas por los propios obreros que iban a relajarse a la discoteca, y nos explicaban lo que habían visto y sentido mientras mirábamos el edificio, sito a tan solo 20 pasos de nosotros.
Algún que otro obrero también nos abrió la puerta de la obra y algunos nos colamos de noche junto a el para ver el edificio desde dentro con nuestros propios ojos, buscar nosotros mismos lo paranormal, y aunque algunas cosas de las redactadas por el periodista son ciertas, otras no, de modo, que voy a contar yo lo vivido y aprendido desde primera persona.

Corrían los finales de los años 90, mas aproximadamente me atrevería a decir que era 1997, en los bajos de ese edificio estaban los extintos Cines Arlequín, en la taquilla de esos cines trabajaba la madre de Borja, un viejo amigo mío, hoy en día se la sigue viendo en el bar de enfrente, casada con el dueño o uno de los camareros, pero eso solo son viejos recuerdos...

El edificio como comenta el articulo, estaba en ruinas, y el ayuntamiento contrató una empresa de construcciones para remodelarlo.

Pasaban los meses y la obra no avanzaba, se cambio de contrata, y pasaba lo mismo, se comenzaban a oír ya las primeras leyendas de edificio fantasma, los obreros de esta segunda empresa se negaban a ir a trabajar, y tras meses y meses viendo el edificio abandonado, con los andamios puestos, se volvió a contratar a otra empresa de construcciones diferente, ya era la tercera que pasaba por ahí, y los vecinos ya estaban inquietos por saber que estaba sucediendo realmente.

Los obreros de esta tercera empresa son los que comenzaron a hablar, nos contaban historias de paredes azulejadas a las que durante el día arrancaban los azulejos, rompiéndolos lógicamente, echando los escombros al remolque que tenían en la calle, aplicando cemento nuevo en esa misma pared para tapar grietas y fisuras, dejándola lisa, perfectamente cimentada, irse al finalizar la jornada laboral, y al día siguiente, entrar a la obra y ver estupefactos como las paredes volvían a estar azulejadas de nuevo, no con nuevos azulejos, con los mismos, con los que habían roto, pero en la pared no estaban rotos, estaban exactamente igual que antes de comenzar...

Como dice el articulo, parecía que se había viajado al pasado, era totalmente inexplicable, pero real, 2 cuadrillas de obreros anteriores lo avalaban.

Un sábado noche vi a una persona totalmente pálido fuera de la discoteca mirando fijamente el edificio, fui a hablar con el para ver si estaba bien, y tras percibir que llevaba una borrachera impresionante, entre balbuceos me relato que era peón en esa obra, que todos los dias de esa semana había roto varios sacos de cemento para hacer la masa con la que cimentaban las paredes, y que había abierto decenas de cajas de azulejos nuevos para azulejar cocinas y baños tras su reconstrucción, pero que al día siguiente los sacos de cemento y paquetes de azulejos volvían a estar en el mismo sitio, intactos, llenos y precintados, las paredes sin el cemento que se había aplicado, sin los azulejos, sin manchas en el suelo, me contó que estaba perdiendo la cabeza, que el primer día que le paso sintió que había tenido lo que a día de hoy llamamos dejavu, en aquella época se explicaba como una visión, un sueño, una experiencia vivida.

Mientras escuchaba su fantástica historia, casi riendome de el, pues daba por echo que era inventada por el alcohol, le alentaba para entrar a la obra y demostrarlo. Tras insistir bastante e invitarle a un par de copas mas, para darle el valor que necesitaba, accedió.

Llame a unos amigos, pues aunque sabia que era todo mentira, pero entrar en un edificio abandonado, con historias de fantasmas, de noche acojona, y acojona bastante, jajajaja.
De modo que entramos con el, recorrimos todas sus siniestras plantas, entramos en todas sus casas, habitación por habitación, todo edificio o casa en obre tiene un característico olor que no se explicar, los obreros que leáis esto sabéis a que me refiero, pero este edificio no, olía a humedad, a abandono, el polvo de paredes y suelo, las telas de araña, todo indicaba que no había entrado nadie en el desde hacia décadas, no existían huellas ni pisadas en el suelo, eso nos asusto bastante, pues cuando pasábamos por los pasillos, nuestras huellas si aparecían, y sabíamos que los obreros entraban, les veíamos todos los dias.
No se oía ninguna voz, ni grito, ni llantos de bebe como dice el articulo, nadie hablo nunca de ello tampoco, eso es parte de la mentira, solo se oían las voces y ruidos procedentes del exterior, pero nada de dentro..

Estábamos todos con una extraña sensación, sabíamos que algo no iba bien, y lo estabamos comprobando con el simple hecho de las pisadas, del polvo en el suelo, todos queríamos salir de ahí corriendo, pero por otro lado estábamos en una situación especial, podiamos averiguar lo que estaba pasando allí, y queríamos una señal del mas allá, no irnos de allí con las manos vacías.

El obrero nos dijo que nos iba a dar la prueba definitiva, cogió un mazo que había en el suelo, junto a otras herramientas, y como un energúmeno se puso a golpear una pared, arrancando un buen cacho de ella, destrozando todos los ladrillos que la componían en esa zona, mis amigos y yo viendo al elemento en plena borrachera haciendo derribos, solo pensábamos que los golpes se oirian en todas partes, y que lo mas probable iba a ser que llegase la policía y tengamos que explicar porque nos habíamos colado en una propiedad privada, de forma que le hicimos parar y salimos de ahí como alma que lleva el diablo.
Cuando volvíamos a estar a seguro, entre la masa en la discoteca, el nos dijo:
-mañana volvemos a entrar si tenéis cojones, ya veréis.
Pocas horas distaban ya del amanecer y el cierre de las discoteca, pues cerraba a las 6:00 am, intentando olvidar un poco lo que había pasado, ya que no lo encontrábamos explicación lógica, volví al trabajo y fue pasando la noche, cuando a las 6 se encendieron las luces y tocaba ir sacando a los que se quieren quedar a vivir en las discotecas, me apareció el obrero junto a mis amigos, el mas sereno, ellos mas ebrios, y me preguntaron si me atrevía a entrar de nuevo.

He de reconocer que me costo decidir, pero ya estaba amaneciendo y la luz del día alumbraba tenuemente las calles, y ante la duda de si eran ciertas las leyendas o no, decidí tomarme un buen trago para conseguir un poco el mismo valor que ellos y nos colamos intentando que nadie nos vea.

No recuerdo cuantas horas habían pasado desde nuestra anterior visita, quizás 4 o 6, no recuerdo, lo que si recuerdo como si estuviera viéndolo ahora mismo es ver boquiabierto, como el resto de acompañantes, el muro construido, ningún trozo de escombro por el suelo, pero mas perplejos nos dejo el ver que las huellas que estabamos dejando en ese preciso instante en el polvo del suelo, eran las únicas que había, nuestro anterior rastro había desaparecido.

Un silencio ensordecedor nos rodeo, no se nos oía ni respirar, nadie comprendía que había pasado ni era capaz de emitir el mas mínimo sonido, excepto el obrero, que comenzó a reír como si acabase de volver a nacer, reía y reía mientras nos gritaba:
-Os lo dije, no me estoy volviendo loco, os lo dije.
Nadie dijo, nada, salimos de ese edificio sin hacer ruido, sin tocar nada que no sea necesario tocar, nos daba miedo hasta apoyarnos en la barandilla para bajar las escaleras.
Salimos al exterior, nos miramos y nos fuimos cada uno a su casa, ni siquiera nos despedimos, estuvimos bastante tiempo sin hablar entre nosotros, por miedo quizás a que salga esta conversación.

Pude ver como semanas después esos obreros se negaron también a volver a esa obra, como paso la obra precintada con cordón de la policía hasta que finalmente fue destruido en su totalidad y posteriormente construido un edificio moderno en su lugar.

En el lugar que estaban los cines ahora reina una macro tienda de chinos, el edificio en su primera planta son oficinas y el resto viviendas, Mucho a llovido desde entonces, pero 2 cosas no han cambiado:
  1. Ningún ocupante de ese edificio ha comentado nunca nada de sucesos paranormales.
  2. Aun no hemos hablado mis amigos y yo sobre lo que allí sucedio, mas a mas, ese fue el comienzo del fin, algunos no nos hemos vuelto a ver desde ese fatídico día.
¿Que sucedio allí? Como se reconstruyo el muro y desaparecieron nuestras huellas del suelo en unas pocas horas es algo que aun me resulta totalmente imposible explicar, simplemente recordar todo esto para contaros mi versión, me hace escribirla con los pelos de punta, los brazos erizados y un escalofrío recorriéndome la espalda.

No fue mi primera experiencia paranormal, pero si una de las que más impactó en mi vida, ¿Cuál fue la tuya? nos gustaría conocerla, puedes comentarla a continuación.

2 comentarios:

  1. Yo no seria capaz ni de entrar...me e quedado con ganas de saber si por la noche no pasara nada en la tienda de los chinos , gracias por la nueva historia

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